domingo, 13 de enero de 2019

Quejarse de vicio



Hace unos días me recriminaban que "de  vergüenza me parece mezclar el impuesto de sucesiones con la sanidad y la educación"
Tal vez sea un pelín egoísta por mi parte argumentar como voy a hacerlo. Pido por ello disculpas y por mi falta de empatía hacia todos aquellos andaluces que tenéis más de un millón de euros para legar a cada uno de vuestros de hijos. Y por supuesto a los hijos que estéis pendientes de recibir una herencia de más de un millón de euros.


Yo ya heredé de mi padre y no recuerdo haber pagado nada, claro que lo que el pobre hombre consiguió a lo largo de su vida fue criar a cinco hijos con mucho esfuerzo y dejarnos para algo más de una convidada en el "Taranto".


A mi mucho me tiene que cundir, tengo dos hijos y 58 años, para apañar de aquí a que me muera los dos millones necesarios para empezar a preocuparme. Así que perdónenme si el impuesto de sucesiones no entra dentro de mis preocupaciones. Ni por supuesto las dificultades de quienes los tienen. Las mías son otras.

Seguro que a los millonarios les puede importa poco la calidad de las escuelas públicas. Total, ellos pueden mandar a sus hijos a una escuela privada. Es más, seguramente le interese una educación pública de baja calidad lo que le dará más posibilidades a su hijo. Pero este no fue mi caso. En mi pueblo no hay colegios privados ni yo tenía posibilidad de costearle que se fuera a uno de ellos. Y fíate tú por donde los colegios, los maestros, la calefacción y la limpieza, la electricidad, la pintura, los medios para educar a los niños... se pagan con dinero público, con los IMPUESTOS DE TODOS.

Ya con mi edad empiezan a salirme goteras en el cuerpo que se harán más gordas con el paso del tiempo. Así que a hacer uso del centro de salud, del médico, las medicinas y alguna que otra vez, como en el pasado, a entregarse al hospital. Seguro que los millonarios tienen dinero para costearse un seguro privado y acudir a clínicas de esas que tienen cama para acompañantes y sillones de diseño. Pero tampoco es mi caso. A mi no me queda más remedio que ir al centro de salud y esperar que mi médico esté allí, porque si es saliente de guardia descansa y no se sustituye por otro. Esperar que la cita no sea para dentro de cuatro días, que si no, me voy al hospital y colapso las urgencias. Claro que posiblemente mejorar la sanidad pública cueste dinero y solo puede sacarse a través de los IMPUESTOS.

De aquí a unos años espero poder jubilarme y que cuando deje de trabajar pueda seguir comiendo y calentándome en invierno. Si además me quedase algo para un caprichito miel sobre hojuelas. Seguro que los millonarios andan menos preocupados que yo porque ellos tienen sus fondos, valores … Pero claro, mi pensión depende de los IMPUESTOS.

Por suerte no he tenido que cobrar nunca el subsidio para desempleo. pero tengo dos hijos y nunca se sabe las vueltas que da la vida, así que me gustaría que, si alguna vez se encuentran en dificultades y yo no puedo echarle una mano, que se la eche el estado. Fíjate tu que en esto los millonarios hasta pueden tener la misma preocupación que yo. Y como no, esto también depende de los IMPUESTOS.

Como dije al principio, tal vez he sido muy egoísta pensando en mi mismo, y he  de reconocer que preocupaciones sobre que caviar es mejor, si el iraní o el ruso yo no tengo y ellos posiblemente si.

Y como colofón  a todo esto he de decir que yo, por trabajar, pago cada mes religiosamente y sin posibilidad de escaquearme el 4,7% de mi sueldo para "contingencias comunes", el 1,55% para "desempleo", el 0,1% para "formación profesional" y el 18,28% para I.R.P.F. Sumando, el 24,63%. Casi la cuarta aparte de lo gano por trabajar se lo doy al estado, y todavía nadie me ha oído protestar por ello.

Así que, si los millonarios tienen que desprenderse de un poquito para echar una mano...








jueves, 22 de noviembre de 2018

Ego te absolvo

Recuerdo como a finales de los 60 y principios de los 70, como todos los niños del pantano, cumplíamos el obligatorio rito de los domingos de pasar por el confesionario antes de misa.

Recuerdo como la fila entre la puerta de la iglesia y el confesionario nos servía para ir haciendo memoria de los pecados de la semana. Difícil tarea para niños que como una letanía repetíamos lo mismo semana tras semana. Y es que nadie nos había explicado, o no nos dimos por aludidos, aquello del "propósito de enmienda". 

Lo mismo que aquellos chiquillos, sesudos  y "cuajaos" políticos locales  imitan hoy nuestro comportamiento infantil y el de aquella sociedad que necesitaba del rito dominical católico para continuar  pecando tranquilamente el resto de la semana.

Volviendo un pasado muy reciente y al presente, recuerdo como se nos criticó por celebrar los plenos cada tres meses como establecía la ley. Cometíamos un autentico atentado a la libertad, la democracia y la necesaria participación del pueblo en los asuntos públicos. Así que cuando llegaron al gobierno, haciendo honor a su palabra, fijaron los plenos cada dos meses.

Posiblemente ellos también pasaron por el rito católico y dejaron de cumplir su palabra con la esperanza de que en el confesionario, salón de plenos, se les perdonaría el pecado y a continuar como si nada. Y así fue. Meses y meses sin plenos a los que se llegaba solo para que se les santificara lo hecho con un orden del día repleto de "Dar cuenta".

Con un salón de plenos a favor, el perdón de confesionario fue siempre dado. El perdón "divino" no lo fue tanto ya que se perdió aquella mayoría absoluta. Pero como cuando niños, lo del propósito de enmienda no se explicó claramente y siguen pensando que entre pleno y pleno se puede seguir pecando con la esperanza puesta en la próxima confesión.

El colmo llega cuando se presentan los presupuestos de 2018 el 21 de noviembre de 2018. Si, 2018, no es un error. Esto ya no son presupuestos. Es volver al pleno a decir "en esto me he gastado el dinero, apruébenmelo y yo a seguir haciendo lo mismo."

Ahora, con un pleno en minoría habría sido bueno hacer valer el "propósito de enmienda". Habría sido el momento de decir "lo siento, vuelva usted mañana con los presupuestos del 2019 y ya veremos".

Ego te absolvo a peccatis tuis


sábado, 5 de agosto de 2017

Trece rosas

Hace ya casi ochenta años que la carta de una niña, a punto de ser fusilada, dejo una frase que la historia no ha olvidado, "Que mi nombre no se borre de la historia".

Estoy seguro de que ella no podía imaginar aquella noche la repercusión de su frase y que, del olvido que acompaño a su historia durante muchos años pasaría a ser el grito de indignación en el que se ha convertido. 

Hoy la frase suena a grito reivindicando justicia. Para ella, cuyo nombre no ha caído en el olvido, y para el de los miles de fusilados a los que, cobardemente, como pueblo hemos olvidado.

La historia de las trece rosas  no es una historia de contienda, donde las atrocidades se suceden por el odio que se profesan los enfrentados o por el impulso a matar de un soldado que se ve amenazado de muerte.

La historia de las trece rosas cuenta una historia de venganza. La venganza cruel del vencedor sobre el vencido. Cuenta una historia de crueldad gratuita, la de un psicópata dirigiendo un ejercito de psicópatas. La de miles de  fusilados y torturados, mujeres violadas y rapadas, la de los miles de presos políticos en campo de concentración y trabajo.

Cuenta la historia de un régimen que para perpetuarse en la victoria, falto de argumentos para convencer al pueblo, utiliza el miedo del pueblo para acallarlo. Que eleva a la categoría de prueba suficiente la delación para fusilar o encarcelar.

Cuenta la historia de un pueblo al que se le enseño a temer, al que se acobardó.

Un pueblo al que los esqueletos de inocentes guardados en las cunetas le sigue recordando lo cobarde que sigue siendo.

 

miércoles, 26 de abril de 2017

Libertad sin miedo

Cuando murió Franco, miles de españoles hacían cola a las puertas de la capilla ardiente para darle su "ultimo adiós". Todos muy franquistas. Dos años más tarde este país, y millones de paisanos, por arte de birla birloque se vuelen demócratas y aprueba la ley para la reforma política. Comienza la transición española.

Parece magia pero solo fue la respuesta a la liberación del miedo. Ya lo explicaba Jarcha en su canción Libertad sin ira. 

Los actores de las dictaduras pasan los procesos de cortejo, enamoramiento, fecundación, gestación para al final llegar al nacimiento de la misma. Pero, al igual que los seres vivos, las dictaduras deben mantenerse para perpetuarse en el tiempo, deben alimentarse y su comida favorita es EL MIEDO.

Hitler, Franco, Mao, Lenin, Castro, Videla...da igual la "ideología" que digan profesar, les une la creencia de que sus ideas e intereses son los únicos legítimos y que deben imponerse. Pero imponer las ideas a todo un colectivo es complicado, o imposible, por la vía del convencimiento. Solo les queda vencer doblegando la voluntad de los demás. Y nada más eficaz que el miedo.

Cuando los stalinistas llamaban cerdos a los campesinos, y los nazis llamaban ratas a los judíos, estaban preparando la matanza de los primeros y el exterminio de los segundos. La ejecución de los adversarios y su denigración social van convirtiendo al colectivo en una masa dócil.

El uso del miedo se extiende hasta más allá del uso de la violencia. Con el paso del tiempo, la dictadura se va volviendo más blanda, pero igual de efectiva en el dominio del pueblo. De la censura impuesta se pasa a la auto censura. Si alguien levanta el brazo con la mano abierta o el puño cerrado todos los demás lo hacen. Si el líder aparece por la calle o los pasillos todos lo alaban imitando al servíl que lo hizo primero. No hacerlo podría acarrear la estigmatización social y la catalogación de disidente. La dictadura consigue con cuatro siervos bien adoctrinados y otros tantos paniaguados lo que toda una legión de policía no podría hacer.

Pero las dictaduras no son eternas, y acaban desapareciendo cuando la necesidad de libertad supera al miedo o porque, desde dentro, se origina un movimiento de sensatez que destrona al tirano.

Al final, el antídoto contra las dictaduras es la superación del miedo con MAS DEMOCRACIA.



 

domingo, 9 de abril de 2017

Perversión

En los golpes de estado, y asimilados, hay una serie de condiciones que han de cumplirse.
Lo primero que se necesita es uno, o varios individuos con cierto grado de egolatría pudiendo llegar a la megalomanía. Pero siempre será necesario que uno de los individuos destaque por encima de los demás. Es más conveniente un solo líder fuerte.
Otra cualidad imprescindible es un pequeño toque de psicopatía, entendida esta por la capacidad de hacer daño, a personas o instituciones, con un nivel de remordimientos muy bajo o nulo.
Pero una sola persona no puede dar un golpe de estado, o asimilado. Necesita apoyos. Afortunadamente para él, siempre encuentra a un grupo de aliados con intereses personales que difícilmente pueden lograrse manteniendo la legalidad vigente, el gobierno de turno o asimilado. Da igual que los intereses personales de los integrantes del grupo no coincidan. Pueden ser hasta opuestos. Solo precisan que el enemigo sea común.
Conseguido el equipo comienza el periodo de justificación. Revelar que los motivos son por intereses personales da pocos apoyos así que comienza el periodo de ejercicio mental para inventar una excusa más fácil de colar. Así que aparecen mentiras que justifican, por interés general, la perversión del sistema.
Una vez inventada la mentira comienza el periodo de difusión. Comienza por los afines, más propensos a no cuestionar las consignas del líder. Continua con aquellos a los que se les puede hacer ver lo mucho que pueden perder. Un poquito de tiempo y crece el grupo de adictos.
Solo resta la ejecución del golpe. Y para eso, aparte de la posibilidad de usar la fuerza, es más civilizado pervertir las reglas. Usar la letra de la ley para violar el espíritu de la misma.
Si el golpe, o asimilado, prospera  comienza el periodo de pago. Los impulsores originales comienzan a exigir que sus expectativas iniciales se cumplan. Da igual, ya están en el poder, que se perjudique o se violen los derechos de los demás, incluidos los de los afines.
Al igual que la correcta dosis de hidrógeno y oxígeno forman agua, la dosis correcta de sicopatía y egolatría generan dictadores. La falta de empatía hacia las opiniones de los demás, la creencia de  ser el poseedor de la verdad absoluta y la necesidad de mantener la doctrina propia como la única verdadera crean al dictador.
Acaba de nacer una dictadura.
Contra este tipo de personajes solo hay un antídoto. DEMOCRACIA.

lunes, 11 de julio de 2016

Escopetas de caña

Hace unos días me hicieron mi primera encuesta telefónica. Una señora muy amable me preguntó por mi edad, cosa que yo no le hice a ella, mi compañía de ADSL, la provincia de residencia y si había cambiado recientemente de proveedor. 

He de suponer que, una vez "cocinados los datos", un porcentaje de malagueños de mi edad tienen el mismo proveedor de internet que yo y no lo han cambiado recientemente.
Sin embargo,en mi barrio nadie tiene el mismo proveedor que yo y, aunque hay algunos vecinos más jóvenes, la mayoría rondamos la misma edad. Y claro está, todos somos de la provincia de Málaga.
Muestra por muestra, y cocina por cocina, los resultados se parecen lo que un huevo a una castaña.
No se el resultado de la empresa demoscópica,  a mi me sale que ningún malagueño de entre 50 y 60 años tiene el ADSL con Vodafone.
Claro que, una vez dado el dato, ¿quien puede confirmar que soy yo el equivocado y que la empresa demoscópica es la que ha acertado?. Salvo Vodafone que sabe el número de clientes, nadie. 
Damos categoría de dogma de fe a  cálculos estadísticos cuya veracidad es directamente proporcional a la posibilidad de corroborarlos.
Los medios de comunicación han entrado en un afán de ser los primeros en decirnos que vamos a decidir los españoles y no hay día que no se publique una encuesta sobre algo. Claro que la mayor parte de las veces no sabremos si los resultados se acercan a la realidad o son como lo míos. Desde luego con los resultados electorales fallan más que una escopeta de caña, y como esos si son comprobables, por la norma de proporcionalidad directa, el grado de credibilidad es muy bajo.
Hoy sale el País con una encuesta que dice que la mayoría de los votantes del PSOE aprobarían una abstención para que gobierne el PP. Estos días lógicamente hemos hablado militantes y simpatizantes sobre el tema y, lo mismo que con el proveedor de ADSL, mis encuestas se parecen a las del País lo que un huevo a una castaña.
Me da la impresión que en este caso la"otra caverna mediática" también esta empeñada, como la "caverna mediática tradicional" en que que gobierne el PP por culpa del PSOE.
Y yo, tal vez inocentemente, me pregunto el motivo de porqué no se le traslada la misma presión a Rajoy para que trabaje un poco y porqué no se le exige, o pide, a Podemos que cuando menos, esta vez, se abstenga.
Lo dicho, escopetas de caña.

domingo, 14 de junio de 2015

Otra espina desclavada

Los ingleses no distinguen ser o estar.
Esa es una de las primeras rarezas que vemos los españoles cuando comenzamos a aprender el idioma de Shakespeare.
Para un inglés, ser o estar triste es lo mismo, lo expresan de la misma forma. Los españoles sin embargo distinguimos los dos estados.
El ser, es inherente a la condición personal. Ser triste es condición, se es triste siempre. 
Estar, es temporal. Se está triste en el momento. Ni en el pasado ni en futuro.
La ideología, como el amor o el odio son sentimientos inherentes a la persona. Se es de derechas, de izquierdas, de centro, o como se está poniendo de moda ahora, de arriba, de abajo o del centro.
Yo soy de izquierdas y socialista. Es condición personal. 
Puede que existan razones para tener ese sentimiento, pero esas razones no dependerán de la situación personal. No cambiarán con el paso del tiempo.
Estar de acuerdo con la sanidad pública y la educación, y la protección social... no dependerán de que yo pueda o no pagar escuelas y medicina privada., porque si así fuera, debería dejar de decir "soy de izquierdas" y empezar a decir "estoy en la izquierda".
Hay un paso más. La militancia o no en un partido político.
Un simpatizante socialista es tan socialista como un militante. La concidición no la otorga el carnet, es una opción personal. Pero al simpatizante solo se le puede pedir apoyo a la causa del partido con el que simpatiza.
El militante da un paso más y se compromete con un proyecto común, un proyecto al que le debe no solo apoyo, también se le exige lealtad.
Tal vez no lealtad a las personas, con las que se puede, más o menos, compartir objetivos pero no métodos. Pero si lealtad al proyecto colectivo, lealtad al partido.
El militante coge la bandera del partido y manifiesta a todos que él defiende, el pertenece al proyecto común. Si no es así, debe dejar de militar y pasar a simpatizar.
Pero también se puede, en esto, ser o estar.
Ser militante implica que la lealtad al colectivo está por encima de la situación personal, no cambia con el tiempo y sucede porque el sentimiento es más fuerte que la razón.
Al igual que los practicantes de las religiones monoteístas el militante debe, como mínimo, atraer a su causa al simpatizante, tal vez algún día se convierta en militante.
Y ese acercamiento se consigue con el reconocimiento, con el agradecimiento, con la palabra.
Los monoteistas piensan que su dios es único, el de  los demás, lógicamente, fal.so. La conversión se consigue convenciendo con la palabra o venciendo con el acero

El otro día tuve la oportunidad de agradecer a los simpatizantes que han participado en la lista del PSOE su apoyo. Cuando alguien viene a tu casa a ayudarte, lo mínimo es agradecerselo.
Y lo hice con un sentimiento agridulce. 
Recordé a los simpatizantes que me acompañaron en mi lista.
Me acordé del denigrante paseillo que le brindaron algunos de los militantes de la casa a la que habían venido a apoyar. De los insultos y la denegación del saludo a los que fueron sometidos en la calle.
Me acordé de ellos, que el único mal que cometieron fue prestar su ayuda a un proyecto socialista.
Pero hay quien se piensa poseedor de la verdad absoluta y a falta de verbo, usa el acero.
Otra espina desclavada.
 

Peras al olmo

  Se ve que alguna vez, alguien, se sentó bajo un olmo esperando que cayesen peras y que alguien, con mejor criterio, le advirtió de que no ...