miércoles, 23 de marzo de 2011

Cobardes o inmaduros


Siempre es bueno que en las casas haya niños. No es solo por la alegría que transmiten con sus risas y sus gritos, es que si hay que echarle la culpa de algo a alguien, y se es lo suficientemente cobarde, nadie mejor para cargarle con el mochuelo que al más pequeño de la casa.
Cuando se es adulto, y no hay niños a los que echarle la culpa, nada mejor que buscar algo o alguien a quien cargar con lo que es, o fue, nuestra responsabilidad.
No soy sociólogo y dar una explicación razonada y lógica de los motivos excede de mi capacidad, pero está claro que es síntoma claro de cobardía, o como mínimo de falta de madurez.
En un político, estos son defectos que el pueblo no puede perdonar, sus dirigentes no pueden ser ni inmaduros ni cobardes.
Aunque machista, siempre se ha dicho que un hombre se viste por los pies, y todos entendemos que estamos pidiendo al adulto que asuma sus responsabilidades.
Me ha tocado ejercer de político estos últimos cuatro años, y conocer cuales son los entresijos de un pequeño ayuntamiento sin recursos.
Tiempos de crisis en los que pedir a los vecinos, que están superando la situación de crisis como pueden, un aumento en sus aportaciones a las arcas municipales es una locura.
A pesar de todo, tuvimos siempre en mente dos cosas, que no se de gastar más de lo que se ingresa, y de que los proveedores, pequeños empresarios, no pueden ser los que paguen los desmanes de los políticos.
Con esos dos principios nos hemos movido por el mundo de las finanzas municipales y hoy, cuatro años después y con la crisis encima, podemos decir que hemos reducido la deuda municipal y que nuestros proveedores locales han cobrado lo que le hemos comprado hasta 2010. Lo hemos hecho nosotros y tenemos todo el derecho a recordarlo. Sobre todo después de cuatro años en los que nuestra oposición, IU, ha lanzado en todos los foros que ha podido y controla, que estábamos despilfarrando el dinero, que estábamos aumentando la deuda y que los proveedores no cobran.
Cuando entramos, muchos pequeños empresarios se negaban a suministrarle al ayuntamiento porque no se les pagaba. Constructores a los que se les pagaba, sistemáticamente, las aportaciones de la Junta de Andalucía y las de Diputación, quedandose pendientes las aportaciones municipales.
Pues bien, se nos ocurrió dar estos datos en el último pleno y, sin que esto nos produjera extrañeza, nuestra oposición pasa dar muestras de su falta de argumentos afirmando que la reducción de la deuda y la cancelación de 218.000 € se han hecho gracias al parón de la contrataciones de -tres barrenderos- personal en los últimos meses.
Y además de esta peregrina afirmación, comienzan a echarle la culpa a la situación que ellos dejaron, que fue aumentar la deuda, a la falta de financión de los ayuntamientos. La culpa no fue de ellos, que gastaron más de lo que ingresaron, era de los demás, que no les daban lo suficiente.
Infantiles inmaduros.
Dentro de poco, como Judas, comenzarán a renegar de todo lo que pasó en su última legislatura.
Ellos no fueron, y como no tienen niño ni muerto a quien echarle la culpa, quizás se la echen a quien se fue y solo viene de vez en cuando. A buen entendedor, con pocas palabras bastan. Lo siento Rafa.

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