sábado, 5 de agosto de 2017

Trece rosas

Hace ya casi ochenta años que la carta de una niña, a punto de ser fusilada, dejo una frase que la historia no ha olvidado, "Que mi nombre no se borre de la historia".

Estoy seguro de que ella no podía imaginar aquella noche la repercusión de su frase y que, del olvido que acompaño a su historia durante muchos añospasaría a ser el grito de indignación en el que se ha convertido. 

Hoy la frase suena a grito reivindicando justicia. Para ella, cuyo nombre no ha caído en el olvido, y para el de los miles de fusilados a los que, cobardemente, como pueblo hemos olvidado.

La historia de las trece rosas  no es una historia de contienda, donde las atrocidades se suceden por el odio que se profesan los enfrentados o por el impulso a matar de un soldado que se ve amenazado de muerte.

La historia de las trece rosas cuenta una historia de venganza. La venganza cruel del vencedor sobre el vencido. Cuenta una historia de crueldad gratuita, la de un psicópata dirigiendo un ejercito de psicópatas. La de miles de  fusilados y torturados, mujeres violadas y rapadas, la de los miles de presos políticos en campo de concentración y trabajo.

Cuenta la historia de un régimen que para perpetuarse en la victoria, falto de argumentos para convencer al pueblo, utiliza el miedo del pueblo para acallarlo. Que eleva a la categoría de prueba suficiente la delación para fusilar o encarcelar.

Cuenta la historia de un pueblo al que se le enseño a temer, al que se acobardó.

Un pueblo al que los esqueletos de inocentes guardados en las cunetas le sigue recordando lo cobarde que sigue siendo.

 

miércoles, 26 de abril de 2017

Libertad sin miedo

Cuando murió Franco, miles de españoles hacían cola a las puertas de la capilla ardiente para darle su "ultimo adiós". Todos muy franquistas. Dos años más tarde este país, y millones de paisanos, por arte de birla birloque se vuelen demócratas y aprueba la ley para la reforma política. Comienza la transición española.

Parece magia pero solo fue la respuesta a la liberación del miedo. Ya lo explicaba Jarcha en su canción Libertad sin ira. 

Los actores de las dictaduras pasan los procesos de cortejo, enamoramiento, fecundación, gestación para al final llegar al nacimiento de la misma. Pero, al igual que los seres vivos, las dictaduras deben mantenerse para perpetuarse en el tiempo, deben alimentarse y su comida favorita es EL MIEDO.

Hitler, Franco, Mao, Lenin, Castro, Videla...da igual la "ideología" que digan profesar, les une la creencia de que sus ideas e intereses son los únicos legítimos y que deben imponerse. Pero imponer las ideas a todo un colectivo es complicado, o imposible, por la vía del convencimiento. Solo les queda vencer doblegando la voluntad de los demás. Y nada más eficaz que el miedo.

Cuando los stalinistas llamaban cerdos a los campesinos, y los nazis llamaban ratas a los judíos, estaban preparando la matanza de los primeros y el exterminio de los segundos. La ejecución de los adversarios y su denigración social van convirtiendo al colectivo en una masa dócil.

El uso del miedo se extiende hasta más allá del uso de la violencia. Con el paso del tiempo, la dictadura se va volviendo más blanda, pero igual de efectiva en el dominio del pueblo. De la censura impuesta se pasa a la auto censura. Si alguien levanta el brazo con la mano abierta o el puño cerrado todos los demás lo hacen. Si el líder aparece por la calle o los pasillos todos lo alaban imitando al servíl que lo hizo primero. No hacerlo podría acarrear la estigmatización social y la catalogación de disidente. La dictadura consigue con cuatro siervos bien adoctrinados y otros tantos paniaguados lo que toda una legión de policía no podría hacer.

Pero las dictaduras no son eternas, y acaban desapareciendo cuando la necesidad de libertad supera al miedo o porque, desde dentro, se origina un movimiento de sensatez que destrona al tirano.

Al final, el antídoto contra las dictaduras es la superación del miedo con MAS DEMOCRACIA.



 

domingo, 9 de abril de 2017

Perversión

En los golpes de estado, y asimilados, hay una serie de condiciones que han de cumplirse.
Lo primero que se necesita es uno, o varios individuos con cierto grado de egolatría pudiendo llegar a la megalomanía. Pero siempre será necesario que uno de los individuos destaque por encima de los demás. Es más conveniente un solo líder fuerte.
Otra cualidad imprescindible es un pequeño toque de psicopatía, entendida esta por la capacidad de hacer daño, a personas o instituciones, con un nivel de remordimientos muy bajo o nulo.
Pero una sola persona no puede dar un golpe de estado, o asimilado. Necesita apoyos. Afortunadamente para él, siempre encuentra a un grupo de aliados con intereses personales que difícilmente pueden lograrse manteniendo la legalidad vigente, el gobierno de turno o asimilado. Da igual que los intereses personales de los integrantes del grupo no coincidan. Pueden ser hasta opuestos. Solo precisan que el enemigo sea común.
Conseguido el equipo comienza el periodo de justificación. Revelar que los motivos son por intereses personales da pocos apoyos así que comienza el periodo de ejercicio mental para inventar una excusa más fácil de colar. Así que aparecen mentiras que justifican, por interés general, la perversión del sistema.
Una vez inventada la mentira comienza el periodo de difusión. Comienza por los afines, más propensos a no cuestionar las consignas del líder. Continua con aquellos a los que se les puede hacer ver lo mucho que pueden perder. Un poquito de tiempo y crece el grupo de adictos.
Solo resta la ejecución del golpe. Y para eso, aparte de la posibilidad de usar la fuerza, es más civilizado pervertir las reglas. Usar la letra de la ley para violar el espíritu de la misma.
Si el golpe, o asimilado, prospera  comienza el periodo de pago. Los impulsores originales comienzan a exigir que sus expectativas iniciales se cumplan. Da igual, ya están en el poder, que se perjudique o se violen los derechos de los demás, incluidos los de los afines.
Al igual que la correcta dosis de hidrógeno y oxígeno forman agua, la dosis correcta de sicopatía y egolatría generan dictadores. La falta de empatía hacia las opiniones de los demás, la creencia de  ser el poseedor de la verdad absoluta y la necesidad de mantener la doctrina propia como la única verdadera crean al dictador.
Acaba de nacer una dictadura.
Contra este tipo de personajes solo hay un antídoto. DEMOCRACIA.

lunes, 11 de julio de 2016

Escopetas de caña

Hace unos días me hicieron mi primera encuesta telefónica. Una señora muy amable me preguntó por mi edad, cosa que yo no le hice a ella, mi compañía de ADSL, la provincia de residencia y si había cambiado recientemente de proveedor. 

He de suponer que, una vez "cocinados los datos", un porcentaje de malagueños de mi edad tienen el mismo proveedor de internet que yo y no lo han cambiado recientemente.
Sin embargo,en mi barrio nadie tiene el mismo proveedor que yo y, aunque hay algunos vecinos más jóvenes, la mayoría rondamos la misma edad. Y claro está, todos somos de la provincia de Málaga.
Muestra por muestra, y cocina por cocina, los resultados se parecen lo que un huevo a una castaña.
No se el resultado de la empresa demoscópica,  a mi me sale que ningún malagueño de entre 50 y 60 años tiene el ADSL con Vodafone.
Claro que, una vez dado el dato, ¿quien puede confirmar que soy yo el equivocado y que la empresa demoscópica es la que ha acertado?. Salvo Vodafone que sabe el número de clientes, nadie. 
Damos categoría de dogma de fe a  cálculos estadísticos cuya veracidad es directamente proporcional a la posibilidad de corroborarlos.
Los medios de comunicación han entrado en un afán de ser los primeros en decirnos que vamos a decidir los españoles y no hay día que no se publique una encuesta sobre algo. Claro que la mayor parte de las veces no sabremos si los resultados se acercan a la realidad o son como lo míos. Desde luego con los resultados electorales fallan más que una escopeta de caña, y como esos si son comprobables, por la norma de proporcionalidad directa, el grado de credibilidad es muy bajo.
Hoy sale el País con una encuesta que dice que la mayoría de los votantes del PSOE aprobarían una abstención para que gobierne el PP. Estos días lógicamente hemos hablado militantes y simpatizantes sobre el tema y, lo mismo que con el proveedor de ADSL, mis encuestas se parecen a las del País lo que un huevo a una castaña.
Me da la impresión que en este caso la"otra caverna mediática" también esta empeñada, como la "caverna mediática tradicional" en que que gobierne el PP por culpa del PSOE.
Y yo, tal vez inocentemente, me pregunto el motivo de porqué no se le traslada la misma presión a Rajoy para que trabaje un poco y porqué no se le exige, o pide, a Podemos que cuando menos, esta vez, se abstenga.
Lo dicho, escopetas de caña.

domingo, 14 de junio de 2015

Otra espina desclavada

Los ingleses no distinguen ser o estar.
Esa es una de las primeras rarezas que vemos los españoles cuando comenzamos a aprender el idioma de Shakespeare.
Para un inglés, ser o estar triste es lo mismo, lo expresan de la misma forma. Los españoles sin embargo distinguimos los dos estados.
El ser, es inherente a la condición personal. Ser triste es condición, se es triste siempre. 
Estar, es temporal. Se está triste en el momento. Ni en el pasado ni en futuro.
La ideología, como el amor o el odio son sentimientos inherentes a la persona. Se es de derechas, de izquierdas, de centro, o como se está poniendo de moda ahora, de arriba, de abajo o del centro.
Yo soy de izquierdas y socialista. Es condición personal. 
Puede que existan razones para tener ese sentimiento, pero esas razones no dependerán de la situación personal. No cambiarán con el paso del tiempo.
Estar de acuerdo con la sanidad pública y la educación, y la protección social... no dependerán de que yo pueda o no pagar escuelas y medicina privada., porque si así fuera, debería dejar de decir "soy de izquierdas" y empezar a decir "estoy en la izquierda".
Hay un paso más. La militancia o no en un partido político.
Un simpatizante socialista es tan socialista como un militante. La concidición no la otorga el carnet, es una opción personal. Pero al simpatizante solo se le puede pedir apoyo a la causa del partido con el que simpatiza.
El militante da un paso más y se compromete con un proyecto común, un proyecto al que le debe no solo apoyo, también se le exige lealtad.
Tal vez no lealtad a las personas, con las que se puede, más o menos, compartir objetivos pero no métodos. Pero si lealtad al proyecto colectivo, lealtad al partido.
El militante coge la bandera del partido y manifiesta a todos que él defiende, el pertenece al proyecto común. Si no es así, debe dejar de militar y pasar a simpatizar.
Pero también se puede, en esto, ser o estar.
Ser militante implica que la lealtad al colectivo está por encima de la situación personal, no cambia con el tiempo y sucede porque el sentimiento es más fuerte que la razón.
Al igual que los practicantes de las religiones monoteístas el militante debe, como mínimo, atraer a su causa al simpatizante, tal vez algún día se convierta en militante.
Y ese acercamiento se consigue con el reconocimiento, con el agradecimiento, con la palabra.
Los monoteistas piensan que su dios es único, el de  los demás, lógicamente, fal.so. La conversión se consigue convenciendo con la palabra o venciendo con el acero

El otro día tuve la oportunidad de agradecer a los simpatizantes que han participado en la lista del PSOE su apoyo. Cuando alguien viene a tu casa a ayudarte, lo mínimo es agradecerselo.
Y lo hice con un sentimiento agridulce. 
Recordé a los simpatizantes que me acompañaron en mi lista.
Me acordé del denigrante paseillo que le brindaron algunos de los militantes de la casa a la que habían venido a apoyar. De los insultos y la denegación del saludo a los que fueron sometidos en la calle.
Me acordé de ellos, que el único mal que cometieron fue prestar su ayuda a un proyecto socialista.
Pero hay quien se piensa poseedor de la verdad absoluta y a falta de verbo, usa el acero.
Otra espina desclavada.
 

jueves, 4 de junio de 2015

Lineas rojas

Alemania comenzó la primera guerra mundial planteando una estrategia de guerra relámpago.
Con dos frentes abiertos, el oriental y el occidental, fracasó estrepitosamente teniendo que adoptar una postura defensiva.
Crearon una línea de trincheras que abarcó desde el mar del norte hasta Suiza, en la que se parapetaron con la idea de acabar primero con los rusos en el frente oriental, y después, dedicarse de pleno a vencer a los franceses e ingleses del frente occidental.
Se inicio una guerra de desgaste que solo produjo cientos de miles de muertos, gases químico para matar a distancia y sin piedad, y ni un solo avance en las líneas de ambos bandos.
Los franceses, terminada la primera guerra mundial destinaron 5.000 millones de francos en construir una línea de trincheras fortificadas en su frontera alemana e italiana, "La línea Maginot". Un gasto y una estrategia inutil que tardó en caer un mes en la Segunda Guerra mundial.
Me da la impresión de que en estos días de pactos, hay quienes están copiando las estrategias alemana y francesa de la primera y segunda guerra mundial.
Es lamentable oír a unos y otros hablar de "líneas rojas".Trincheras separadas por alambre de espino que deja en medio la tierra de nadie. La zona donde reside el entendimiento.
Sesudos analistas interpretan, según su mejor entender, lo que el pueblo ha dicho en las urnas. Sin embargo no he visto a nadie realizando cálculos antes de decidir que papeleta coger. 
Es más simple, votamos para que gobierne el partido al que hemos votado y, por añadidura, para que no continúe gobernando el que lo esté haciendo.
Todo lo demás son atribuir al colectivo decisiones que son del ámbito personal.
En andalucía votamos PSOE para que gobernara PSOE. Los demás votaron PP, Podemos, Ciudadanos e IU para que gobernara cada uno de forma individual y, por añadidura, que no gobernara el PSOE.
En España votaremos para que no gobierne el PP y gobierne el nuestro.
En mi pueblo hemos votado para que no gobierne IU.
Con tantos frentes abiertos no han dejado de aparecer "las líneas rojas", trincheras, de las que nadie se ha movido, permaneciendo a la defensiva, a la espera de los resultados de los otros frentes.
Miles de votos muertos inútilmente y que no hacen avanzar las líneas en ningún sentido. Políticos incapaces de cumplir la primera de sus obligaciones, investir.
Porque lo que realmente le hemos pedido los ciudadanos es muy sencillo, gobierna si puedes, sino, aliate  para gobernar, o deja gobernar.
No sea que, al igual que les pasó a los franceses con la línea Maginot, en la siguiente ocasión las líneas defensivas no sirvan para nada.
 



jueves, 28 de mayo de 2015

Camino

Hablaba hace algún tiempo con una amiga sobre un proyecto y lo hacíamos al pie de la sierra, al inicio de un camino casi perdido por la falta de uso.
Me contó la absurda idea de alguien que había propuesto poner lozas para mantenerlo abierto. 
En aquella ocasión me dijo algo que tomé como normal pero que ahora adquiere un significado distinto, me dijo que "para mantener abierto un camino solo era necesario que se caminara por él."
 Me vino este detalle a la cabeza al escuchar hace ya algún tiempo al, para mi indeseable, primer ministro francés Manuel Valls.
Hijo de españoles al que los niños  franceses llamaban "españolito de mierda"
Hijo de unos padres desahuciados de su casa en París y, que él mismo reconoció, que sus padres vivieron  como un hecho atroz.
Un personaje que pasó de la misa diaria al Partido Socialista Francés.
Un personaje al que su hermana auguraba un buen futuro en la política porque es "autoritario y ambicioso".
Un personaje ambicioso al que no le tiembla la voz al afirmar que la solución de los problemas franceses es la desmantelación de los asentamientos y la expulsión de los extranjeros. 
Un personaje que parece dormir bien cuando deporta a Kosovo a una niña de quince años que iba de excusión con sus compañeros de clase.
Un personaje al que se le ha olvidado que fue emigrante, pobre y desahuciado. 
Un personaje al que se le ha olvidado que es SOCIALISTA.
Porque al igual que los caminos, para que la ideología se conserve hay que recorrerla a diario.

Trece rosas

Hace ya casi ochenta años que la carta de una niña, a punto de ser fusilada, dejo una frase que la historia no ha olvidado, " Que mi ...