jueves, 24 de marzo de 2011

Responsabilidad


Cada uno tiene sus propios problemas y es responsable de su resolución.
En principio nuestros problemas son individuales, nos afectan solo a nosotros.
Cuando formas una familia, cada uno de los miembros asume la responsabilidad, compartida, de los problemas comunes. La familia, como unidad, asume los problemas de todos y se compromete a colaborar en la superación de estos.
El funcionamiento de una familia dependerá del grado de implicación de cada uno de los miembros.
El ser humano, como animal social que es, organiza sus grupos sociales imitando este comportamiento. La tribu, sea cual sea su tamaño, obliga a sus miembros a realizar tareas que repercuten en el buen funcionamiento de esta.
Al igual que en la familia, cada miembro realiza una labor que acaba siendo específica de el. El cazador, el agricultor, el ganadero...Cada uno con su función y cada uno con su responsabilidad. El patriarca, político, asume el papel de gestor y líder del grupo dentro de la organización tribal, y por lo tanto, asume la resolución de los problemas de la tribu.
Si llegas a la política, este debe ser tu compromiso. Como el compromiso de un padre o una madre.
Cuantas veces el amor a nuestros hijos nos hace prohibirles algo, o no dejarles hacer lo que realmente quieren. No por el hecho de negarle un placer sino por prevenir un error.
Muchos políticos, con la idea de perpetuarse en un sillón que no se merecen, toman la postura del padre o madre permisivo, que no niega nada para no enfrentarse a su hijo o parecer un padre enrollado.
Los que somos padres sabemos que este comportamiento lleva a nuestros hijos a cometer errores que, a la larga, resultan más perjudiciales que el placer que reciben.
Tantos años de permisibidad, de dejar a los vecinos construir viviendas ilegales, el primero el amigo del político, de dar servicios y de aquí no pasa nada, hicieron creer a los vecinos que la ley terminaba en la entrada del pueblo.
El político tranquilo, durmiendo en su sillón y soñando en que no lo perdería.
Hoy, el político, irresponsable, durmiendo en otro sillón, tranquilo, a el no le pasa nada, no le duele nada.
Hoy he tenido que decir a un vecino, con una multa de seis cifras, que lo suyo no tiene arreglo, que tiene que pagar. Hoy, un vecino, no dormirá tranquilo. Ni el ni su familia. Ni hoy ni en mucho tiempo.
Yo si dormiré. Y me despertaré más de una noche pensando en el. Os lo aseguro, no es agradable.
Otros, mientras, haciendo hoyos para seguir enterrando vecinos y de camino, escalar al sillón con el que sueñan en sus plácidas noches.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cobardes o inmaduros


Siempre es bueno que en las casas haya niños. No es solo por la alegría que transmiten con sus risas y sus gritos, es que si hay que echarle la culpa de algo a alguien, y se es lo suficientemente cobarde, nadie mejor para cargarle con el mochuelo que al más pequeño de la casa.
Cuando se es adulto, y no hay niños a los que echarle la culpa, nada mejor que buscar algo o alguien a quien cargar con lo que es, o fue, nuestra responsabilidad.
No soy sociólogo y dar una explicación razonada y lógica de los motivos excede de mi capacidad, pero está claro que es síntoma claro de cobardía, o como mínimo de falta de madurez.
En un político, estos son defectos que el pueblo no puede perdonar, sus dirigentes no pueden ser ni inmaduros ni cobardes.
Aunque machista, siempre se ha dicho que un hombre se viste por los pies, y todos entendemos que estamos pidiendo al adulto que asuma sus responsabilidades.
Me ha tocado ejercer de político estos últimos cuatro años, y conocer cuales son los entresijos de un pequeño ayuntamiento sin recursos.
Tiempos de crisis en los que pedir a los vecinos, que están superando la situación de crisis como pueden, un aumento en sus aportaciones a las arcas municipales es una locura.
A pesar de todo, tuvimos siempre en mente dos cosas, que no se de gastar más de lo que se ingresa, y de que los proveedores, pequeños empresarios, no pueden ser los que paguen los desmanes de los políticos.
Con esos dos principios nos hemos movido por el mundo de las finanzas municipales y hoy, cuatro años después y con la crisis encima, podemos decir que hemos reducido la deuda municipal y que nuestros proveedores locales han cobrado lo que le hemos comprado hasta 2010. Lo hemos hecho nosotros y tenemos todo el derecho a recordarlo. Sobre todo después de cuatro años en los que nuestra oposición, IU, ha lanzado en todos los foros que ha podido y controla, que estábamos despilfarrando el dinero, que estábamos aumentando la deuda y que los proveedores no cobran.
Cuando entramos, muchos pequeños empresarios se negaban a suministrarle al ayuntamiento porque no se les pagaba. Constructores a los que se les pagaba, sistemáticamente, las aportaciones de la Junta de Andalucía y las de Diputación, quedandose pendientes las aportaciones municipales.
Pues bien, se nos ocurrió dar estos datos en el último pleno y, sin que esto nos produjera extrañeza, nuestra oposición pasa dar muestras de su falta de argumentos afirmando que la reducción de la deuda y la cancelación de 218.000 € se han hecho gracias al parón de la contrataciones de -tres barrenderos- personal en los últimos meses.
Y además de esta peregrina afirmación, comienzan a echarle la culpa a la situación que ellos dejaron, que fue aumentar la deuda, a la falta de financión de los ayuntamientos. La culpa no fue de ellos, que gastaron más de lo que ingresaron, era de los demás, que no les daban lo suficiente.
Infantiles inmaduros.
Dentro de poco, como Judas, comenzarán a renegar de todo lo que pasó en su última legislatura.
Ellos no fueron, y como no tienen niño ni muerto a quien echarle la culpa, quizás se la echen a quien se fue y solo viene de vez en cuando. A buen entendedor, con pocas palabras bastan. Lo siento Rafa.

Trece rosas

Hace ya casi ochenta años que la carta de una niña, a punto de ser fusilada, dejo una frase que la historia no ha olvidado, " Que mi ...