miércoles, 11 de abril de 2012

El que teme algo debe

Ayer pude ver un reportaje de National Geographic que trataba sobre el Vaticano. Interesante en cuanto a descubrir los tesoros, artísticos y materiales, de la ciudad estado, la organización interna y la vida en el interior de un estado que mezcla religión y política.
Acaba de terminar la semana santa y quieras o no haces un repaso mental de todo lo que te contaron o estudiaste en las clases de religión sobre la vida de cristo.
Resultaba paradójico el nivel de seguridad del Papa, guarda espalda, cámaras de seguridad, barreras para que no se acerté la gente... Pero me resulto especialmente sorprendente el que cada día, el Papa da un paseo de treinta minutos a pie. Antes del paseo, la seguridad vaticana recorre todo el camino para despejarlo de personas. NADIE puede haber por las calles durante el paseo.
Recordé entonces la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un borrico que se había recordado hacía unos días o aquello de "dejad que los niños se acerquen a mi".
Pensé que como era posible que el representante de una religión como la católica pudiera tener tanto miedo a la gente. ¿Que ha hecho de malo la religión católica para tener la creencia de que su máximo representante debe tener ese nivel de protección?
He llegado a la conclusión de que es posible que sea porque es más el representante de un estado, y por lo tanto un político, que el representante de una religión.

Hoy hemos podido asistir los españoles al bochornoso espectáculo deber a un presidente del gobierno esbozando una sonrisa falsa mientras decidía si seguía adenlante entre la masa de periodistas, la voz de los españoles que no podemos acceder a él, o dar media vuelta y huir.
Desgraciadamente tomó la opción de los cobardes, la de huir.
Mi madre siempre nos decía "el que teme algo debe" cuando nos llamaba y no acudíamos por miedo al castigo. ¿Que teme don Mariano? ¿Miedo a contestar? ¿Miedo a los españoles?
Malo, muy malo un presidente con miedo a su pueblo.

lunes, 9 de abril de 2012

Izquierda Utópica

Hace ya muchos años, charlaba con una profesora de historia sobre el papel de los sindicatos y los movimientos marxistas de mediados del XIX. A la conclusión que llegamos fué que estos movimientos habían conseguido aburguesar al proletario, hacer que los obreros y sus hijos tuvieran unas condiciones de vida parecida a la de la burguesía.
El socialismo utópico del XIX se difuminó dentro del socialismo científico de Marx y Engels. Para estos, la realidad era una lucha constante entre clases sociales y ha sido la evolución de estas ideas lo que ha permitido la Europa social en la que nos ha tocado vivir.
Mi padre dice que el primer socialista fue Jesucristo, y tal vez no vaya desencaminado. Recordando el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces se puede llegar a esa conclusión. Jesucristo produjo panes y peces y los repartió entre todos. Ese es el mejor ejemplo de socialismo, crear riqueza para luego repartirla.
Aunque con objetivos utópicos pero con los pies en el suelo, los sindicatos y partidos de izquierda que han gobernado en Europa han ido aburguesando al proletario, produciendo avances sociales conforme se creaba riqueza, permitiendo el crecimiento económico a través de la iniciativa privada y repartiendo la riqueza generada. Pero no solo han sido avances económicos sino también sociales, promoviendo legislaciones que daban derechos a los proletarios.
El caso de Andalucía, con más de treinta años de gobierno socialista es un ejemplo de esta evolución. Los que ya peinamos canas conocimos la Andalucía de la burguesía franquista, el periodo preautonómico y el periodo de autonomía, con los cambios sociales y económicos que se han producido.
Los hombres y mujeres socialistas que han hecho posible este cambio pueden sentirse orgullosos de su trabajo. Se podrán ganar o perder elecciones, pero el trabajo hecho siempre estará ahí.
Sin embargo tanto la derecha como la izquierda utópica, IU y otros grupos políticos y movimientos sociales, están empeñados en desacreditar lo conseguido.
De la derecha es lógico esperar los argumentos empleados, dedicándose más a criticar a las personas que a las ideas, o proclamando alternativas.
Sin embargo la Izquierda Utópica proclama ser MAS DE IZQUIERDAS. Para eso solo debe proponer cosas, con las que cualquiera estaría de acuerdo, pero inalcanzables actualmente. Empleo para todos o viviendas accesibles son ideales de todos, el problema es hacer políticas que en el corto plazo lo consigan.
Lo fácil es proponer, lo difícil crear riqueza para crear bienestar.
El socialismo científico lo viene haciendo, el utópico solo proponiendo.


viernes, 6 de abril de 2012

Gordillo, mozo de espadas

Queda claro que el señor Gordillo queda para mozo de espadas, pero ¿se atreverá Valderas a saltar al ruedo?
En los toros hay una figura, el mozo de espadas, que permanece durante toda la corrida detrás de la barrera. Supongo que tendrá funciones específicas, que yo desconozco, que lo hacen necesario en la plaza durante la corrida, pero no entra entre ellas la de saltar al ruedo a lidiar con el toro.
Estoy seguro de que la afición por los toros de todos los mozos de espada es mucha, pero alguna causa le impide entrar con el maestro al ruedo. Tal vez alguno no lo haga por falta de valor, lo cual no crítico porque yo no lo tengo, para enfrentarse a un morlaco de cuatrocientos kilos pero le guste probar suerte con vaquillas en alguna tienta.
Cuando un partido político se presenta ante el pueblo con un programa asume ante él el compromiso de gobernar si recibe su mandato. Y gobernar no es hacer siempre lo que se quiere sino que, en la mayoría de las veces, lo que se puede.
Esa el la dureza del gobierno. Eso es lo que quema del gobierno.
Al final, gobernar es lidiar con un morlaco de más de cuatrocientos kilos. Dar capotazos con arte y esperar al juicio del público deseando que aparezcan pañuelos pero asumiendo que también puedes acabar la faena entre pitos.
Entre tanto al maestro se le pide compostura.
¿Saltará IU al ruedo en Andalucía o hará como el mozo de espadas, ver los toros desde la barrera?
Se presentaron ante el pueblo andaluz como un partido que quería gobernar, con un programa que prometieron cumplir si llegaban a gobernar.
Sus votantes, los de siempre más los que se le sumaron, votantes de izquierda todos les dieron su apoyo para evitar el avance de la derecha.
Ahora tienen la oportunidad de poner en marcha algunas de las políticas que pregonan pero, ¿se atreverá IU a saltar a torear en una plaza de primera?
Esta claro que a Gordillo le da miedo salir de su tentadero de Marinaleda. Ya me gustaría verlo de consejero de empleo cumpliendo su exigencia de darle cuatro meses de empleo a todos los parados andaluces. O de consejero de economía interviniendo bancos. Pero claro, una cosa es predicar y otra dar trigo.
Pero, ¿y Valderas? ¿Pondrá cordura es todo esto y, manteniendo la compostura del maestro, se arriesgará a salir a hombros por la puerta grande o a pitos? El tiempo nos lo dirá.



jueves, 5 de abril de 2012

A todos los que han insultado a los andaluces

A la vieja burguesía andaluza le gustaba mucho vivir en Madrid, los grandes terratenientes no podían vivir "en provincias".
Mientras en sus tierras dejaban a familias de jornaleros en situación de semi esclavitud, trabajando de sol a sol y por un jornal de miseria, hacían falta dos jornales para pagar un pan de kilo.  Analfabetos a los que se les enseñaba en el mejor de los casos a firmar y "las cuatro reglas". Eso a los hombres, a las mujeres nada.
Llevaban a Madrid a las hijas de los jornaleros como criadas, más baratas que las madrileñas, en uno de sus arrebatos caritativos.
Llevaban a sus amigos a las monterías en Andalucía donde demostraban el poder que ejercían sobre sus semi esclavos jornaleros.
Jornaleros analfabetos no por ser inferiores a los demás humanos sino porque nunca se dignó nadie poner escuela en los pueblos.
Jornaleros serviles no por falta de coraje sino por necesidad de comer y dar de comer a sus hijos.
A la vieja burguesía andaluza le gustaba dejar claro su superioridad sobre aquel pueblo inculto. Su propia ignorancia les obligaba a poner a su lado a personas que debían parecerlo más. Solo así podían sentirse superiores.
Transmitieron a sus amigos de la capital esa imagen del andaluz que la derecha española sigue teniendo de nosotros, incultos a los que tienen el deber de tutelar porque no sabemos lo que nos conviene. Pero no son solo sus amigos, siguen siendo todavía ellos los que quieren que en la capital piensen que seguimos como hace algunos años.
Soy andaluz porque nací entre Despeñaperros y el Mediterraneo, y eso no me hizo más estúpido, más inútil o más feo que los que nacieron en otra parte del mundo.
Nací en mi casa porque no había hospitales a donde ir.
Sobreviví gracias a la leche de una cabra recién parida. Nunca me llevaron al pediatra a las revisiones del niño sano. La intuición de unos padres valió.
Fui  a una escuela sin calefacción. El maestro tenía un brasero de ascuas que ponía bajo su mesa.
Fui a la escuela en el peor autobús que tenía la empresa, los buenos eran para los pasajeros de pago, donde nos subíamos 140 niños sentados de tres en tres y los que no cabíamos sentados, de pie en el pasillo.
Para cualquier problema médico que no se arreglara con un fonendoscopio o la intuición de un médico rural había que ir a Córdoba por unas carreteras de pena, llenas de baches sin reparar y curvas.
Eran los años en los que la burguesía andaluza se llevaba fuera de Andalucía 99 de cada 100 pesetas que ahorraban los andaluces. Eran los años en los que más de un millón de andaluces eran analfabetos.
Mis hijos nacieron en un hospital  comarcal con todos los medios necesarios al que pude llegar por carreteras decentes.
Mis hijos han sido atendidos por pediatras cuando han estado enfermos y estando sanos.
Han estudiado en escuelas públicas con calefacción, maestros preparados y libros de texto gratis.
Se han desplazado al instituto en autobuses decentes, sentados en un asiento y gratis.
Y todo esto no es más que una pequeña muestra, personal, de lo que ha cambiado Andalucía en estos más de treinta años de socialismo.
¿Y ustedes, viejos burgueses andaluces y amigos capitalinos de burgueses andaluces tienen la desfachatez de insultarme por no votar lo que a ustedes les convenía?
¿Y ustedes, viejos burgueses andaluces y amigos capitalinos de burgueses andaluces siguen creyéndose por encima de nosotros y que necesitamos su tutela intelectual?
¿Y ustedes, viejos burgueses andaluces y amigos capitalinos de burgueses andaluces siguen  creyéndose en el derecho de poder insultarme por no hacer lo que ustedes querían que hiciera? ¿Saben lo que es el caciquismo?
Pues permítanle a este andaluz enviarles desde aquí viejos burgueses andaluces y amigos capitalinos de burgueses andaluces, y con el máximo de los respetos, a donde pican los pollos. 

Atentamente


Un andaluz


 
 
 

Trece rosas

Hace ya casi ochenta años que la carta de una niña, a punto de ser fusilada, dejo una frase que la historia no ha olvidado, " Que mi ...