martes, 21 de febrero de 2012

A mi amigo Antoñito

Querido Antonio, acabo de leer el pequeño relato que sobre tu vida en el pantano has hecho.
Hace unos días veía, con lágrimas en el corazón, el reportaje de Andaluces por el mundo.
Lágrimas que eran fruto de la alegría de ver lo bien que estás mezcladas con la tristeza de algunos de los recuerdos que ahora describes.
No, no se me olvida aquel día que casi nos matamos los dos, tu ahogándote y yo ahogándome contigo encima. Pero no recuerdo ni siquiera que me enfadara. Todavía recuerdo como si fuese ayer tus manotazos al agua y yo tratando de sacarte andando por el fondo para alcanzar la orilla.
También recuerdo tu cumpleaños, y la cabeza rota. Y la indignación de los que teníamos que asistir a aquello sin poder hacer nada.
Y recuerdo las veces que ese guarda te prohibía bañarte en la piscina y como te escondíamos en los vestuarios. Y tu cara de asustado por si te cogían. Y la indignación de los niños, ya jovencitos que no entendíamos esa regla estúpida de adultos estúpidos.
Y recuerdo tus carreras desde los huertos por los olivos, cuando te escapabas para estar con los demás y te llamaban. Y tu cara de susto por si tardabas mucho.
Y recuerdo como nos ayudabas a trabajar en el huerto para que acabáramos antes y poder jugar con nosotros un rato.
Y como creíamos engañarte cuando bajamos a la venta, y eras tu el que te dejabas engañar para que al día siguiente volviésemos.
¿Recuerdas tu aficción al baile y las exibiciones de Travolta?
Son muchos los recuerdos que se agolpan ahora en la memoria. Y son muchos los sentimientos que me gustaría poder escribir pero que me resulta imposible.
Verte con tu mujer y tus hijas y la vida que les estás dando, tan diferente de la que te tocó vivir. Verte en un país tan lejano ganándote la vida como lo has hecho. Saber del respeto que te guardan tus vecinos.
¿Y tu dices que no sabes nadar?. Si Antoñito, tu si has sabido nadar. Los demás lo hemos hecho a favor de la corriente. Tu lo has hecho a contracorriente.

Un abrazo

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