sábado, 28 de mayo de 2011

Resultados electorales





Las decisiones del pueblo no son discutibles. El pueblo ha votado lo que ha votado y su decisión es inapelable. Ahora nos toca a los políticos reflexionar sobre los resultados y actuar en consecuencia.
Es de bien nacido ser agradecido, y lo primero que quiero hacer es agradecer a los votantes del PSOE el apoyo que nos han dado. Y lo segundo felicitar a IU por los resultados obtenidos.

Nada debe empañar la alegría que deben de tener por el apoyo que les ha dado el pueblo al igual que la manifestamos nosotros hace cuatro años.

Pero igual de respetable debe ser el dolor de los militantes, simpatizantes y amigos del PSOE por una derrota que no llegan a comprender.

Decía que lo primero que debemos hacer es reflexionar sobre los resultados y no podemos achacarlos a una sola causa. Sabemos que son varias. Unas achacables a nosotros como gobierno. Otras, a las formas de hacer oposición que está demostrado que dan resultado, y otras achacables a nosotros como partido.

No será públicamente donde yo revele mis reflexiones. Para eso los socialistas tenemos nuestra sede y ahí es donde deberemos decidir como actuar en estos próximos cuatro años.

Pero si quiero hacer público que somos conscientes del papel que han jugado en esta perdida de credibilidad del PSOE la actuación de personas a las que se les suponía lealtad al partido. No los culpabilizo de la totalidad de la pérdida, ni mucho menos, pero si que han sido un factor importante y el más doloroso por venir de donde viene.

Los ataques del adversario se entienden, y si se hacen con valor y en defensa de sus ideas se admiran. Los ataques del "compañero" no se entienden, se les califica como traición y siempre es un acto de cobardía.

Vivimos en un pueblo pequeño. Nos conocemos todos, y aparte de las informaciones mal intencionadas, que siempre las hay y que tergiversan la verdad con el fin de hace daño, conocemos lo que de nosotros se dice. Sabemos de los movimientos que contra su partido han estado haciendo militantes del PSOE, y las manifestaciones de alegría cuando sus "compañeros" han sido derrotados. Su categoría moral, cuando se han dirigido rapidamente a felicitar a los vencedores y no han acudido a acompañar a "sus compañeros" a la hora de la derrota.

Que los militantes, simpatizantes y amigos del PSOE se lo reprendan es comprensible, tal vez poco estético si se hace en ciertos sitios, pero no menos ético.





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