jueves, 28 de mayo de 2015

Camino

Hablaba hace algún tiempo con una amiga sobre un proyecto y lo hacíamos al pie de la sierra, al inicio de un camino casi perdido por la falta de uso.
Me contó la absurda idea de alguien que había propuesto poner lozas para mantenerlo abierto. 
En aquella ocasión me dijo algo que tomé como normal pero que ahora adquiere un significado distinto, me dijo que "para mantener abierto un camino solo era necesario que se caminara por él."
 Me vino este detalle a la cabeza al escuchar hace ya algún tiempo al, para mi indeseable, primer ministro francés Manuel Valls.
Hijo de españoles al que los niños  franceses llamaban "españolito de mierda"
Hijo de unos padres desahuciados de su casa en París y, que él mismo reconoció, que sus padres vivieron  como un hecho atroz.
Un personaje que pasó de la misa diaria al Partido Socialista Francés.
Un personaje al que su hermana auguraba un buen futuro en la política porque es "autoritario y ambicioso".
Un personaje ambicioso al que no le tiembla la voz al afirmar que la solución de los problemas franceses es la desmantelación de los asentamientos y la expulsión de los extranjeros. 
Un personaje que parece dormir bien cuando deporta a Kosovo a una niña de quince años que iba de excusión con sus compañeros de clase.
Un personaje al que se le ha olvidado que fue emigrante, pobre y desahuciado. 
Un personaje al que se le ha olvidado que es SOCIALISTA.
Porque al igual que los caminos, para que la ideología se conserve hay que recorrerla a diario.

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