domingo, 2 de octubre de 2011

Carta abierta a Betania

Ya sabes que hay mucha gente que se dedica a poner en nuestra boca palabras que no hemos dicho, a atribuirnos cosas que no hemos hecho y a divulgar sentimientos que nunca hemos sentido.
Casi seguro que es porque ellos, en nuestra situación, habrían dicho, hecho o sentido eso que nos atribuyen . Ya sabes, "cree el ladrón que todos son de su condición"
Pasamos por la calle y hay gente con la que nos cruzamos sin fijarnos en ella. Su cara, sus ropas, sus gestos no nos dicen nada. Hay otras personas en las que si nos fijamos y las juzgamos por lo que vemos o lo que creemos ver.
Tu, en estos años te has convertido en persona pública. Los ojos de cientos de personas se han fijado en tí y en lo que has hecho. Cientos de oídos han estado pendientes de lo que has dicho, y todos se han formado de tí una imagen, cada uno la suya.
Pero lamentablemente unos pocos, resentidos y movidos por intereses u odios, han hablado de tí sin conocerte, o conociéndote solo en lo más superficial. Y lo han hecho con la intención de, desde su pequeñez moral, aparecer más grandes haciéndote a tí más pequeña. Engañándose ellos, que nunca lograrán alcanzarte, y engañando a los demás. Ellos seguirán engañados toda su vida. A los demás, solo les engañarán durante un tiempo. Te lo aseguro, aparecerán entonces en toda su pequeñez.
Una noche a escondidas, como cobarde y mezquino que es, escribió sobre tí en muros lo que posible sea el. Quería robar tú prestigio y perdió el suyo. Quiso hacerte débil y te levanto.
Tú le has enseñado tu verdadera cara y el solo es capaz de moverse protegido por la oscuridad de la noche, como los ladrones.

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